16,1 %
Cultura importada: cuando lo de afuera reemplaza lo propio
Las importaciones ya cubren el 16,1 % de la oferta cultural del país, el máximo de la serie. La producción nacional cae más que el consumo.
En 2024, mientras las compras de la Argentina al exterior caían 10,4 %, las importaciones culturales crecieron 14,8 %. Es uno de los datos más llamativos de la Cuenta Satélite de Cultura del INDEC, y resume un proceso: la producción cultural nacional retrocede más que el consumo, porque lo que se deja de producir acá se compra afuera.
Un máximo histórico
La llamada penetración importadora, es decir, la parte de la oferta cultural interna que viene de afuera, pasó de 9,4 % en 2023 a 16,1 % en 2025, el valor más alto de la serie. Las importaciones culturales equivalen hoy al 37,3 % del valor agregado que genera la cultura argentina, contra 20,2 % en 2023. Y explican el 2,26 % de todas las importaciones del país, contra 1,55 % en 2023 y 0,89 % en 2004, según el informe «La cultura como variable de ajuste», de MDF Cultura.
El déficit comercial cultural casi se duplicó en términos reales entre 2023 y 2025. Una parte se explica por los servicios: el auge de recitales de artistas extranjeros se refleja en ese salto.
Un consumo que también cae
Al mismo tiempo, los hogares gastan menos en cultura. El consumo cultural representó en 2025 el 2,76 % del consumo privado, el nivel más bajo desde 2016. Es decir: se consume menos, y de lo que se consume, una parte mayor es importada.
Ajuste adentro, apertura afuera
El informe de MDF Cultura lee estos números como el resultado de un doble movimiento. Por un lado, el Estado se retiró de la demanda que sostenía a la producción local: el fomento al cine, las compras de libros para bibliotecas, las líneas de apoyo al teatro. Por el otro, el tipo de cambio y la apertura abarataron lo que se produce afuera.
La discusión de fondo no es si se puede ver una serie extranjera o ir a un recital internacional. Es otra: qué pasa con la capacidad de un país de contar sus propias historias, con su propia música y sus propias imágenes, cuando producirlas deja de ser viable. ¿Qué herramientas tiene una política cultural para equilibrar esa balanza?
Para seguir leyendo
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Fuentes
Fuente: INDEC, Cuenta Satélite de Cultura 2025
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