Zivals y la Línea F: la obra pública que elige pasar por encima de la cultura
La Ciudad quiere expropiar y demoler Zivals, la histórica disquería y librería de Corrientes y Callao, para la Línea F. Qué está en juego y qué alternativas hay.









El sábado 31 de octubre, a las 17, vecinos, lectores y músicos están convocados a rodear la esquina de Corrientes y Callao. La consigna que circula en redes es directa: frenar la demolición. El objeto del abrazo es Zivals, un local de discos y libros que para varias generaciones de porteños funcionó como punto de encuentro, refugio de domingo y archivo vivo de la música argentina.
La amenaza tiene forma de proyecto de ley. Para construir la futura Línea F de subte, el Ejecutivo de Jorge Macri envió a la Legislatura porteña un listado de inmuebles a expropiar, y la esquina sudeste de Corrientes y Callao figura entre ellos. La norma todavía no fue votada. Pero el edificio ya aparece en los planos como construcción a demoler.
Fernando Laviz, dueño de Zivals, resumió el conflicto en una frase que se volvió bandera: “Estamos frente a una obra pública que eligió hacerse sobre Zivals”. La pregunta de fondo excede a una librería: qué ciudad se construye cuando la infraestructura se diseña sin contar lo que ya existe arriba.
Cincuenta y cinco años en Callao
Zivals nació en marzo de 1971 en un local pequeño de la avenida Callao y con los años se instaló en la esquina con Corrientes, la avenida de los teatros y las librerías. Atravesó la dictadura, la hiperinflación, el 2001, la llegada del CD, la del MP3 y la del streaming. Sobrevivió a casi todos los formatos que vendía.
Hoy emplea a 33 personas y guarda un fondo de más de 50.000 títulos entre discos y libros. Este año sumó a su fachada un mural de 195 metros cuadrados del artista Martín Ron en homenaje a Charly García, que la propia Legislatura porteña declaró de Interés Cultural en junio. La paradoja es evidente: el mismo cuerpo que distinguió el mural tendrá que votar la expropiación del edificio que lo sostiene.
El valor de Zivals no está en los ladrillos sino en el uso. Es una disquería independiente en una época en que casi no quedan, con vendedores que conocen el catálogo y una relación de décadas con artistas, autores y clientes. Ese tipo de capital social no se traslada con un camión de mudanza.
Línea F: una obra esperada, una deuda récord
La Línea F es la primera línea de subte que la Ciudad licita en 25 años. Tendrá 9,8 kilómetros y 12 estaciones entre Barracas y Palermo, combinará con las seis líneas existentes y con los trenes Roca y San Martín. Según las estimaciones oficiales llevará más de 300.000 pasajeros por día y descomprimirá la Línea C. Llevar el subte a Barracas, un barrio del sur que nunca lo tuvo, es una deuda histórica de la ciudad.
El costo es de 1.350 millones de dólares. En junio la Legislatura autorizó al Ejecutivo a endeudarse por ese monto, con apoyo de parte de la oposición. La diputada Claudia Neira advirtió entonces que la operación “compromete el 77% de toda la deuda de la Ciudad”. Dos consorcios se presentaron a la licitación, uno de ellos integrado por las chinas CITIC Construction y Ranken Railway junto a Supercemento, Eleprint y Panedile. La adjudicación está prevista para diciembre y el primer pozo, en Brandsen y General Hornos, para comienzos de 2027.
Para construir estaciones, accesos y vestíbulos, el proyecto de ley prevé expropiar 12 inmuebles completos y afectar parcialmente otros 26. Entre ellos está Callao 373. Allí iría la estación Corrientes, pensada para combinar con la Línea B.
Lo que dice la Ciudad
El Ministerio de Movilidad e Infraestructura, a cargo de Pablo Bereciartua, defiende la ubicación por criterios de servicio: accesos cercanos, recorridos de combinación más cortos con la Línea B y accesibilidad para personas con movilidad reducida. Según el ministro, la necesidad de expropiar en esa esquina responde a la construcción de un hall de ingreso.
El Gobierno también sostiene que reconoce el peso cultural del local y que busca que la llegada del subte “conviva con esa identidad”. Sobre esa base ofreció una alternativa de convivencia: que Zivals conserve algún espacio dentro del nuevo esquema de la estación. Y recuerda que nada está decidido: la expropiación requiere una ley y el trámite legislativo prevé instancias de participación y audiencias públicas.
Hay un dato que ayuda a entender la elección. Según un funcionario citado por iProfesional, la esquina de Zivals es la única de la intersección sin edificio en altura; las demás tienen varios pisos y algunas, valor patrimonial. Es decir, la más barata y simple de demoler.
“No hay convivencia posible”
Zivals rechazó la propuesta de convivencia. Su argumento es que cualquier cierre, traslado o reducción del local durante años de obra rompe la continuidad que le da sentido, y que esa salida no evita el cierre sino que lo posterga. Una disquería que baja la persiana mientras dura una obra de subte no vuelve a abrir igual, si es que vuelve.
La familia Laviz no se limitó a decir que no. Publicó una carta abierta, lanzó una petición y presentó alternativas técnicas:
- Correr la estación hacia Tucumán y Callao, una opción que, según Laviz, figuraba en versiones anteriores del trazado. En sus palabras, se trata de “hacer la estación 70 metros para el norte”.
- Ubicar los accesos de la estación en el Pasaje Discépolo y en otros terrenos de dominio público, sin demoler edificios privados en uso.
Laviz también denunció que el proyecto oficial apuesta a una estación de gran escala en la esquina, una especie de vidriera de la obra, y que la ley implicaría una expropiación total sin restitución al propietario. Ni Zivals ni quienes la apoyan piden frenar la Línea F. La campaña lo dice con todas las letras: “Queremos la Línea F y queremos que Zivals siga en su esquina”.
El conflicto tampoco es solo porteño. El diputado nacional Esteban Paulón presentó en el Congreso un proyecto para declarar Bien de Interés Histórico Nacional el inmueble de Callao 373, una vía que busca proteger el edificio desde otra jurisdicción.
La lógica de la parcela más barata
El caso Zivals muestra cómo se decide el espacio urbano cuando la vara es el costo. Si la esquina elegida es la que no tiene pisos arriba, el criterio es ingenieril y contable: menos demolición, menos indemnización, menos litigio. En esa cuenta, un uso cultural de baja densidad aparece como suelo subutilizado, listo para ser reemplazado. Lo que el mercado no paga, la planilla no lo ve.
Es una vieja tensión entre valor de uso y valor de cambio. Durante la pandemia, el propio dueño rechazó una oferta de seis millones de dólares por la propiedad. Eligió seguir vendiendo discos. Ahora el Estado podría lograr por ley lo que el mercado no consiguió por oferta, en nombre de una obra que nadie discute pero cuyo diseño casi nadie pudo discutir.
La Línea F es necesaria y llega tarde, sobre todo para el sur. Pero una obra pública financiada con la mayor parte del endeudamiento porteño debería ser también la más abierta al escrutinio. Si existen alternativas técnicas sobre suelo público, descartarlas exige razones expuestas en público y no solo en los pliegos: de lo contrario, el problema deja de ser técnico y pasa a ser democrático. La planificación no es solo trazar túneles: es decidir qué ciudad queda en la superficie cuando se terminan.
Zivals no es el único inmueble afectado; hay otros once a expropiar y veintiséis a intervenir parcialmente. Su visibilidad puede servir para algo más que salvar una esquina: abrir la pregunta sobre cómo se eligieron todas las demás.
Lo que viene
La decisión está en la Legislatura porteña, que debe tratar el proyecto de expropiación con audiencias públicas de por medio. En paralelo corre el proyecto de Paulón en el Congreso y sigue abierta la negociación técnica entre la familia Laviz y el Ministerio. La licitación de la obra, en cambio, avanza con su propio calendario: adjudicación en diciembre e inicio en 2027.
El sábado, la esquina de Corrientes y Callao será escenario de una pregunta sencilla: si una ciudad puede construir un subte sin demoler la cultura que tiene encima. La respuesta no depende solo de ingenieros. Depende de cuánta gente esté dispuesta a decir que una disquería también es infraestructura.
Para seguir leyendo
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- ¿Sirven los Bienes Comunes para pensar una actualización política del peronismo?
Fuentes
- La Nación: Quieren expropiar una disquería clásica de Callao y Corrientes
- Infobae: “No hay convivencia posible”
- Noticias (Perfil): Quieren expropiar Zivals
- Radio Buenos Aires: Proyecto de la Línea F contempla la expropiación de Zivals
- Síntesis Comuna 3: Expropiación de la librería Zivals
- iProfesional: Polémica por la posible expropiación de Zivals
- Página/12 vía Headtopics: Proponen declarar Bien de Interés Histórico a Zivals
- El Argentino: Gran abrazo a Zivals
- Ámbito: Se aprobó la construcción de la Línea F
- Letra P: Dos consorcios competirán por la Línea F
- El Cronista: Anatomía de la Línea F
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