Crece el conflicto social y gremial en nuestro país
La conflictividad laboral se dispara tras dos años de gestión: industria y pymes concentran despidos, cierres y una acelerada desindustrialización.
La conflictividad laboral se dispara tras dos años de gestión: industria y pymes concentran despidos, cierres y una acelerada desindustrialización.
Los 26 puntos de la CGT articularon soberanía, trabajo y desarrollo. Recuperar ese programa es clave para la etapa actual del campo nacional-popular.
Esta madrugada Estados Unidos bombardeó territorio latinoamericano y secuestro a un presidente soberano. Más allá de la evaluación que cada uno realice sobre el gobierno de Venezuela, la situación debe ser repudiada enérgicamente, se trata de un hecho de extrema gravedad que vulnera el principio de soberanía de los Estados, desconoce la autodeterminación de los pueblos y quebranta de manera abierta el derecho público internacional. Más allá de la evaluación que cada persona, organización o institución pueda hacer sobre los gobiernos involucrados, la intervención militar extranjera no constituye una salida legítima a los conflictos políticos. La historia reciente demuestra que las invasiones, los bombardeos y las operaciones coercitivas no generan procesos democráticos ni estabilidad institucional, sino destrucción, fragmentación social y crisis humanitarias de largo alcance. América Latina conoce bien las consecuencias de estas prácticas y ha trabajado durante décadas para consolidarse como una zona de paz. Aceptar o justificar este tipo de acciones implica naturalizar la guerra como herramienta de disciplinamiento político y sentar un precedente peligroso para toda la región. Cuando se erosiona el principio de no intervención, ningún país queda a salvo. Lo que hoy se presenta como una excepción termina convirtiéndose en una regla que debilita a las naciones y expone a los pueblos a la violencia sistemática. Desde Viento Sur sostenemos que los conflictos deben resolverse con pleno respeto a la soberanía nacional. La defensa de la paz no es una consigna abstracta, sino una responsabilidad histórica frente a un escenario internacional crecientemente militarizado. Convocamos también a quienes observan con buenos ojos esta intervención a tomar distancia de la lógica de la guerra y a retomar la senda de la paz. No hay causa política, afinidad ideológica ni coyuntura que justifique celebrar que caigan bombas sobre territorio latinoamericano. Defender la paz en América Latina es defender la vida, la autodeterminación y el futuro común de nuestros pueblos.
La salida a la crisis argentina no será individual ni testimonial: será transformadora, colectiva, amplia y democrática, con estrategia política y vocación de mayorías.
Ética hacker, software libre e IA para disputar el poder de las plataformas y construir bienes comunes digitales y soberanía tecnológica popular
Avanzan los cierres de plantas, despidos masivos y reemplazo de producción nacional por importaciones. De nuestro lado, la resistencia y crear nuevos horizontes.
En Zona Norte se impulsa una Mesa de Coordinación Obrera para unificar luchas y frenar la reforma laboral y el ajuste del gobierno y las patronales.
La regulación de IA en la Provincia de Buenos Aires busca proteger derechos, transparencia y soberanía tecnológica, poniendo la innovación al servicio del bien común y del control democrático.
La revolución de la información desplaza el poder hacia redes flexibles y distribuidas, transformando el conflicto mediante netwar, swarming y nuevas disputas narrativas.
Los clubes argentinos, únicos en el mundo, sostienen comunidad, deporte y participación gracias a la gestión social sin fines de lucro y el compromiso colectivo.