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Carlón Pereyra Rossi, el poeta que convocaba
Militante peronista, montonero y poeta, fue asesinado en mayo de 1983, en el final de la dictadura. Su «Convocatoria» es un llamado a no resignarse.
Eduardo Daniel Pereyra Rossi, el «Carlón», fue militante peronista, cuadro de Montoneros y poeta. Escribió en medio de la clandestinidad, el exilio y la resistencia a la última dictadura, y fue asesinado en mayo de 1983, cuando el régimen ya tenía fecha de salida. De esa escritura quedó, entre otros textos, la «Convocatoria»: un poema que no describe ni lamenta, sino que llama.
Del aula a la clandestinidad
Nació en La Plata. Según la reconstrucción de Mariano Pacheco en Montoneros silvestres, estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y militó en la Juventud Peronista. En 1971, bajo la dictadura de la autodenominada Revolución Argentina, fue detenido por tenencia de un arma y de documentación adulterada. Recuperó la libertad con la amnistía del 25 de mayo de 1973, el día en que asumió Héctor Cámpora.
En Montoneros tuvo responsabilidades crecientes: en 1975 quedó a cargo del área de Prensa y en 1976 de la Columna Sur, en el conurbano bonaerense. En 1977 salió del país rumbo a México, donde siguió con tareas de prensa y difusión. Volvió en 1980 con la Contraofensiva, ya como parte de la conducción de la organización, y quedó a cargo de la Zona Sur del conurbano.
En esos años de pelea escribió poemas. Los guardó su compañera, Estela Cereseto.
Una convocatoria
Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas que no alcanzan, a que se rebelen.
Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir al templo que envejece los corazones.
Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera, buscando una razón.
Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber a pesar de sus buenas intenciones.
Convoco a los que no comen lo suficiente ni se abrigan lo necesario y tienen sed torrencial.
Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás ambicionar más de la cuenta.
Los convoco a dar vuelta el pullóver, a pegarle al prepotente y a escupir en la cara a los que no han sido convocados.
Los convoco a romper lo que no sirve, a perpetrar los robos necesarios, y a recuperar lo perdido.
Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas donde encerrados están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles a ventilar las tumbas y a levantar las calaveras de los hermanos heridos de muerte.
Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros, y a fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.
Los convoco a agitar banderas y colores y correr liberados por las calles y por los campos húmedos de rocío.
Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta, a desobedecer al tirano, a amar sin límites y a odiar.
Y si, a ésa convocatoria por impolítica no concurre nadie, ¡Mala leche! Quedan entonces convocados al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima idea.
Sí a ésta convocatoria vienen algunos, pero no todos los convocados, no importa, en la próxima seremos más.
Y, si a ésta convocatoria, vienen todos los convocados, la cordura habrá invadido en Revolución nuestro país para siempre.
El bar Magnum
En 1983 militaba en Intransigencia y Movilización Peronista. El 14 de mayo de ese año fue secuestrado frente a testigos en el bar Magnum de Rosario, en Córdoba y Ovidio Lagos, junto a Osvaldo «El Viejo» Cambiasso, en un operativo de fuerzas del Ejército. Según reconstruyó Página/12, los dos fueron asesinados cerca de Lima, en el partido de Zárate, por una patrulla de la Unidad Regional de Tigre integrada por el oficial Luis Abelardo Patti y los suboficiales Rodolfo Diéguez y Juan Amadeo Spataro.
El 17 de mayo, el gobierno de facto anunció que habían muerto en un enfrentamiento. El examen forense desmintió esa versión: el cuerpo de Pereyra Rossi tenía marcas de picana eléctrica.
Treinta y tres años después
La causa estuvo frenada durante décadas. En 2012, el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo procesó a nueve represores por los secuestros, las torturas y los asesinatos. El 4 de mayo de 2016, el Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario condenó a prisión perpetua a Patti y a otros tres represores por delitos de lesa humanidad.
En Zárate, la Casa de la Memoria por la Verdad y la Justicia viene homenajeando a los dos militantes desde hace años. Volver al Carlón no es un ejercicio de nostalgia: la «Convocatoria» sigue preguntando a quién llamamos hoy, a qué, y qué hacemos si al principio no viene nadie.
Para seguir leyendo
Fuentes
- Mariano Pacheco, Montoneros silvestres. Historias de resistencia a la dictadura en el Sur del Conurbano.
- Página/12: Para homenajear a dos víctimas de Patti (2008)
- Página/12: El tiro del final del terrorismo de Estado (2012)
- Enredando: el juicio oral por las muertes de Cambiasso y Pereyra Rossi
- Agencia Andar: Cuatro condenas a reclusión perpetua en el juicio Cambiaso-Pereyra Rossi (2016)
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